El ecosistema fintech en México se encamina hacia 2026 como uno de los años más importantes para su consolidación. El país se acerca a la cifra de 1,000 fintech activas, un crecimiento que refleja la rápida evolución del sector, especialmente en áreas como pagos, remesas, crédito digital, banca digital y finanzas embebidas.
Uno de los datos más relevantes es el crecimiento proyectado de usuarios: se estima que la industria fintech mexicana podría superar los 86 millones de usuarios en los próximos años, impulsado por la adopción de soluciones digitales, el uso intensivo de smartphones y la necesidad de servicios financieros más accesibles.
El segmento de pagos y remesas continúa posicionándose como el motor principal del ecosistema. La digitalización de transacciones, junto con la expansión de terminales de cobro y métodos de pago sin contacto, ha generado un crecimiento acelerado que seguirá fortaleciéndose durante 2026.
Otro punto clave es la transición de varias fintech hacia modelos plenamente regulados, incluyendo estructuras como Sofipos, instituciones de fondos de pago electrónico y otros esquemas autorizados. Este movimiento busca dar más confianza al usuario, ampliar servicios como depósitos, ahorro e inversión, y aumentar la competitividad frente a la banca tradicional.
De cara a 2026, México se posiciona como uno de los mercados fintech más fuertes de Latinoamérica. La combinación de innovación tecnológica, regulación en evolución y demanda creciente de servicios digitales coloca al país en un momento decisivo.
Las empresas, inversionistas y usuarios deberán seguir de cerca este proceso: las decisiones de los próximos meses definirán cómo millones de mexicanos accederán al crédito, administrarán sus finanzas y utilizarán herramientas digitales para su vida cotidiana.








